Los horrea (horreum) son lugares de almacenamiento de productos alimenticios, principalmente trigo, en la Antigua Roma.
En Roma, se construyeron los primeros a orillas del Tíber y allí fue edificado, a comienzos del siglo II a.C., el más famoso de todos: el porticus aemilia. Una gran construcción rectangular de más de 260.000 metros cuadrados dividida en siete naves. Su gran solidez permitió que estos almacenes estuvieran operativos durante más de 500 años.
En época de los Graco, se construyeron los horrea publica populi Romani con el fin de abastecer a la plebe con repartos gratuítos de trigo. En el puerto de Ostiase construyeron grandes horrea donde se almacenaban las mercancías traídas por via marítima. Estos edificios solían ser de planta rectangular o cuadrangular y su interior estaba dividido en compartimentos.